VIOLENCIA DE GÉNERO: LO QUE NO SE VE

La Organización Mundial de la Salud, expone la definición de violencia de género en boca de las Naciones Unidas como “todo acto de violencia que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada”. Se trata de una definición clara y sencilla, que resulta de interés ampliar. Todos conocemos los actos de violencia física que ejercen los agresores a las mujeres, pero, ¿cuán dañina es la violencia que no percibimos a simple vista?

Hablamos entonces de la violencia psicológica. La violencia física, por tanto, siempre viene precedida de ésta, en la cual se incluyen los continuos ataques verbales y conductuales que recibe la víctima por parte del hombre. De este modo, siguiendo unas fases concretas se crea un círculo del cual es difícil salir.

Dichas fases son:

  • Fase de acumulación de la tensión: los conflictos van surgiendo dentro de la pareja. El agresor expresa violencia mayormente de forma verbal, impide la comunicación con la víctima con el objetivo de posicionarse sobre ella y controlarla. El agresor “demuestra” a la víctima que es superior a ella y de la misma manera la excluye de su mundo social y familiar, haciéndola sumisa.
  • Fase de agresión: Tal y como indica el título, en esta fase predominan los notorios malos tratos psicológicos y físicos agravando los síntomas de ansiedad, estrés y temor en la mujer.
  • Fase de reconciliación o “luna de miel”: el agresor se muestra arrepentido, convenciendo a la víctima de que fue puntual y no volverá a ocurrir.

Todas estas fases introducen a la mujer en un estado de descontrol, sumisión, ansiedad, depresión, inadaptación social y disfunciones sexuales. Inhibiendo así sus capacidades, recursos y habilidades para reaccionar ante dichas situaciones. Diversos autores indican que el pasar por todo tipo de violencias verbales, físicas, psicológicas y sexuales, provoca en las mujeres trastorno por estrés postraumático (TEP) (Kessler, Sonnega, Hughes y Nelson, 1995) y/o Trastorno adaptativo (TA) (American Psychiatric Association, 2014).

Hallamos diversas opiniones en nuestra sociedad acerca de la violencia de género, por desgracia actualmente siguen persistiendo los prejuicios a las mujeres tanto por hombres como por otras de su mismo sexo, juzgándolas y culpándolas por permanecer o fomentar la situación en la que se encuentran. Es fundamental comprender la importancia del maltrato psicológico y saber actuar de forma adecuada lo antes posible contando con la mediación de profesionales (psicólogos, trabajadores sociales, médicos, agentes de seguridad…)

Por desgracia las mujeres no son las únicas víctimas cuando se da violencia de género en el seno familiar, los hijos de estas suelen ser víctimas potenciales en estas situaciones y, como con ellas, aunque no halla muestras de violencia física se dan rasgos psicológicos característicos y muy determinantes para su salud presente y futura.

Ya sea por recibir violencia directamente del agresor o de forma indirecta al presenciar la violencia dirigida a su madre, o cuando ésta es incapaz de atender sus necesidades básicas, físicas y/o emocionales.

Esto provoca en los niños múltiples alteraciones emocionales tales como ansiedad, depresión, baja autoestima y negligente o nula vinculación afectiva con sus progenitores, lo que deteriorará sus futuras relaciones. Del mismo modo podemos percibir en estos niños y niñas, un posible retraso en el lenguaje, escasa intencionalidad de comunicación, falta de habilidades sociales, fracaso escolar, conductas problemáticas o por el contrario ser víctimas (de nuevo) en el ámbito escolar (bullying), etc.

Por ello desde el ámbito de la salud, los profesionales (médicos de cabecera, psicólogos, etc) debemos estar alerta cuando demos con mujeres y niños con características similares. Estar bien cualificado y hacer las preguntas adecuadas pueden sacar a la luz situaciones de violencia de género que a simple vista (como las agresiones físicas) no se ven, pero que relucen al estudiar debidamente los síntomas psicológicos y conductuales de los afectados.

 

SI CONOCES ALGÚN CASO O CREES QUE SE PUEDE ESTAR DANDO UNA SITUACIÓN DE VIOLENCIA DE GÉNERO, NO TE CALLES, POR ELLA, POR ELLOS.

HAY SALIDA, 016

 

Raquel Almodovar Ruiz, Noviembre 2019

Bibliografía:

  • Calero, Fernández, Mª A. (2019) De cómo la lengua violenta a las mujeres. Curso Miriadax. Universitat de Lleida.
  • Castaño, Estébanez, I. (2019) Paradigma de las violencias de género e interseccionalidad. Curso Miriadax. Universitat de Lleida.
  • Cronología de víctimas mortales de violencia de género de 2019. Madrid (2019). Sitio web: https://elpais.com/sociedad/2019/02/06/actualidad/1549439631_636546.html
  • Fernández, A,M. (2012). La violencia en el lenguaje o el lenguaje que violenta. México: Ítaca Uam.
  • Peris, Vidal, M. (2015) La importancia de la terminología en la Conceptualización de la Violencia de Género. Oñati Socio-legal Series.
  • Varela, N. (2013). Violencia simbólica. Sitio web: http://nuriavarela.com/violencia-simbolica/
  • Del Prado, Ordóñez Fernández, M, y González, Sánchez, P. (2012). Las víctimas invisibles de la Violencia de Género. 2019, de SciELO Analytics. Sitio web:

http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1699-695X2012000100006&lng=es&nrm=iso&tlng=es

  • Arce, R; Fariña, F, y Vilariño, M. (2015). Daño psicológico en casos de víctimas de violencia de género: estudio comparativo de las evaluaciones forenses. Revista Iberoamericana de Psicología y Salud, 6, 72-80.
  • Ciclos de la violencia de género. (2011). Blog sobre Violencia de Género. Sitio web: noalmaltrato.com
  • Violencia contra la mujer. Organización Mundial de la Salud. Sitio web: https://www.who.int/topics/gender_based_violence/es/

 

 

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